Costa Alegre es el secreto mejor guardado del Pacífico mexicano. Mientras Puerto Vallarta acumula turistas y Manzanillo crece como puerto industrial, los 220 kilómetros de costa jalisciense que conectan ambas ciudades permanecen en una condición casi primitiva: selva tropical que llega hasta el mar, playas de arena blanca sin construcciones, bahías donde puedes pasar un día sin ver a otra persona.
Cómo llegar
La manera más práctica de explorar Costa Alegre es en vehículo propio. Desde Puerto Vallarta, la Carretera Federal 200 Sur corre paralela a la costa y los desvíos a las playas están señalizados, aunque a veces las señales son discretas. Desde Guadalajara en coche son unas 4 horas hasta Barra de Navidad en el extremo sur.
Si no tienes coche, puedes llegar en autobús de primera clase con ETN hasta Cihuatlán o Barra de Navidad ($380 a $500 pesos desde Guadalajara) y desde ahí contratar mototaxis o taxis locales para moverse entre playas. El transporte público en la costa es limitado.
Playa Tenacatita
Tenacatita es una de las mejores playas de México y pocos lo saben. La bahía está resguardada por dos puntas que la protegen del oleaje, creando aguas calmas y cristalinas color turquesa. Hay un estero de manglares al fondo de la bahía donde se puede kayakear entre cocodrilos, aves y peces tropicales. Los pescadores locales cobran $200 pesos por un recorrido de una hora en lancha.
Los restaurantes en la playa sirven pescado y mariscos frescos. Un filete de dorado o pargo con arroz, ensalada y tortillas cuesta alrededor de $180 pesos. No esperes wifi ni señal telefónica fluida.
El Careyes y la exclusividad
El Careyes es otro universo. Un resort privado y exclusivo construido por el empresario italiano Gian Franco Brignone en los años 60, con casetas de colores imposibles sobre acantilados y una arquitectura que mezcla lo mexicano con lo mediterráneo. El acceso está restringido a huéspedes, pero el ambiente de la zona es contagioso y hay villas en renta desde $5,000 pesos la noche para grupos.
Bahía de Chamela
La Bahía de Chamela tiene siete islas pequeñas frente a la costa y varios kilómetros de playa prácticamente vacía. La Estación de Biología Marina de la UNAM se encuentra aquí, lo que ha contribuido a proteger el área de desarrollos inmobiliarios. Las posadas en el pueblo de Chamela cobran entre $600 y $1,200 pesos la noche por cuartos básicos pero limpios.
Barra de Navidad y La Manzanilla
Barra de Navidad es un pueblo pesquero encantador en el extremo sur de Costa Alegre, con una laguna tranquila perfecta para el kayak. Los mariscos en los restaurantes del muelle cuestan entre $150 y $250 pesos por platillo. Los hoteles pequeños rondan $800 a $1,500 pesos la noche.
La Manzanilla, unos 20 kilómetros al norte, tiene una playa kilométrica y una colonia de cocodrilos en el estero que puedes observar desde la orilla. Los cocodrilos son silvestres y se acercan despreocupadamente; mantén distancia prudente.
Vida marina
Entre diciembre y marzo, las ballenas jorobadas pasan por esta costa en su migración. Los pescadores locales en Tenacatita y Chamela organizan tours de avistamiento por $400 a $600 pesos por persona. Las tortugas marinas llegan a desovar entre agosto y noviembre; algunos campamentos de conservación permiten presenciar los desoves nocturno de forma gratuita o por donativo voluntario.
Cuándo ir
La temporada seca es noviembre a abril, con cielos despejados y temperaturas de 28 a 32 grados. En verano llueve abundantemente y la vegetación explota en verde intenso, pero los caminos de tierra se vuelven difíciles con lluvias fuertes.
Alojamiento y practicidades
Fuera de El Careyes, la oferta hotelera es básica: posadas familiares, bungalows y cabañas. Lleva efectivo, ya que hay pocos cajeros automáticos en la zona. La señal telefónica es irregular y el wi-fi, excepcional. Es exactamente por eso que Costa Alegre atrae a quienes buscan desconectarse de verdad.
[ ENCUESTA RÁPIDA ]