Guanajuato es una de esas ciudades que te golpea de frente desde el momento en que bajas del autobús. El casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, se despliega sobre un cañón angosto donde las casas de colores escalan por las laderas como si compitieran por llegar al cielo. No hay cuadrícula posible aquí: las calles se tuercen, suben, bajan y se esconden bajo túneles que antes eran el cauce del río Guanajuato.
Cómo llegar y moverse
Desde la Ciudad de México hay autobuses directos con ETN y Primera Plus desde la terminal de Observatorio. El trayecto dura entre 4 y 4.5 horas y los boletos cuestan entre $350 y $500 pesos dependiendo del horario. También existe aeropuerto internacional en el municipio de Silao (BJX), a unos 30 kilómetros, con vuelos desde varias ciudades mexicanas y algunas rutas internacionales. Un taxi del aeropuerto al centro cuesta alrededor de $350 pesos.
Una vez en la ciudad, olvídate del coche. Guanajuato fue diseñada para caminar, y los famosos túneles subterráneos —que funcionan como avenidas— están pensados para el tráfico vehicular. El centro se recorre perfectamente a pie en un par de horas, aunque las cuestas te van a cobrar factura si no estás acostumbrado a la altitud (la ciudad está a 2,070 metros sobre el nivel del mar).
Qué ver y hacer
El Callejón del Beso es la postal obligada: dos balcones que casi se tocan separados por apenas 68 centímetros. La leyenda dice que las parejas que se besan en el tercer escalón tendrán siete años de felicidad. Gratis, accesible todo el día, aunque en fines de semana se forma fila para la foto.
El Museo de las Momias es el atractivo más polémico y famoso de la ciudad. Las momias se formaron naturalmente por las condiciones del suelo local y la colección incluye más de cien cuerpos, entre ellos el de un feto que es considerado la momia más pequeña del mundo. La entrada cuesta $115 pesos para adultos. Está a unos 15 minutos caminando del jardín principal, o puedes tomar un taxi por $50 pesos.
El Museo Casa Diego Rivera merece una visita tranquila. Nació aquí en 1886 y la casa conserva muebles, documentos y obra del pintor, además de exposiciones temporales. La entrada ronda los $60 pesos. El Teatro Juárez, con su fachada neoclásica y su interior art nouveau, es otro imperdible: visitar el interior cuesta $50 pesos y vale cada centavo.
Para ver la ciudad desde arriba, toma el funicular al Pípila. El monumento al minero independentista tiene una plataforma panorámica desde donde toda la ciudad se extiende en su esplendor cromático. El funicular cuesta $40 pesos el viaje redondo.
Barrios y gastronomía
El Jardín de la Unión es el corazón social de la ciudad: músicos callejeros, estudiantes universitarios (la Universidad de Guanajuato tiene campus aquí desde el siglo XVIII) y turistas conviven en un ambiente festivo la mayor parte del día. Los restaurantes de alrededor son caros para los estándares locales, así que mejor explorar hacia el Mercado Hidalgo, donde puedes desayunar enchiladas mineras por $80 pesos o unos tacos de guisado por $25.
El barrio de Pastita y la zona de Marfil son más tranquilos, con cafés de especialidad y restaurantes con terraza que ofrecen mejor relación precio-calidad. Una comida completa en restaurante de nivel medio cuesta entre $180 y $300 pesos por persona.
Festival Internacional Cervantino
Si puedes visitar en octubre, el Festival Internacional Cervantino convierte a la ciudad en la capital cultural de América Latina durante dos semanas. Compañías de teatro, danza y música de todo el mundo toman calles, teatros y plazas. Las entradas a los espectáculos van desde gratuitas hasta $2,000 pesos para las funciones estelares. Los precios de los hoteles se duplican o triplican, así que reserva con varios meses de anticipación.
Cuándo ir
El clima es agradable casi todo el año gracias a la altitud. Los meses más lluviosos son julio y agosto, con lluvias vespertinas que no suelen arruinar el día. Marzo y abril son ideales: sin lluvia, sin el calor del verano bajo y sin las multitudes del Cervantino.
Dónde quedarse
Hay hostales en el centro desde $350 pesos la noche en dormitorio. Hoteles boutique en casas coloniales rondan entre $1,200 y $2,500 pesos la noche. Si llegas en temporada alta (Semana Santa, Cervantino, Año Nuevo) reserva con al menos 3 semanas de anticipación.
Guanajuato no es un destino que se agota en un fin de semana, pero dos noches son suficientes para capturar lo esencial. Lo difícil va a ser querer irse.
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