Taxco: donde la montaña guarda plata y arte barroco
Hay ciudades que se entienden mejor desde lejos. Taxco de Alarcón, encaramada sobre los cerros del norte de Guerrero a 1,800 metros sobre el nivel del mar, es una de ellas: vista desde la carretera que baja desde Cuernavaca, parece una ciudad de juguete pegada a la montaña, con sus casas blancas de tejados rojos y la silueta de la catedral de Santa Prisca dominando el conjunto. Luego uno entra al pueblo y entiende que la escala no engaña: Taxco es, efectivamente, una ciudad a escala humana.
Fue declarada Pueblo Mágico en 2002 y es uno de los más auténticos del programa. La actividad principal de la ciudad — la platería — no es un invento turístico sino una tradición que viene del siglo XVI cuando los españoles explotaban las minas de plata de la región. Hoy hay más de 300 talleres y tiendas de joyería en la ciudad.
La catedral de Santa Prisca: barroco puro
La Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián, construida entre 1751 y 1758 por el minero José de la Borda, es considerada una de las obras más importantes del barroco americano. La fachada tiene dos torres simétricas y una portada churrigueresca de una complejidad escultórica que deja sin palabras. El interior no se queda atrás: retablos dorados del siglo XVIII, pinturas de Miguel Cabrera — uno de los pintores más importantes de la Nueva España — y una sensación de opulencia controlada que solo logra el mejor barroco.
La catedral está en la Plaza Borda, el corazón de la ciudad. Sentarse ahí con un café o una nieve, mirando la fachada, es una de esas experiencias que uno no olvida fácilmente.
La platería: cómo comprar bien
Taxco tiene joyería para todos los presupuestos. El problema es distinguir la plata de ley 925 (la auténtica) de las imitaciones en alpaca o metal bañado en plata. Algunos consejos:
- Busca el sello 925 o .925 grabado en la pieza: es la marca de plata esterlina con 92.5% de plata pura.
- Compra en talleres, no en puestos callejeros: los talleres tienen más control de calidad y a menudo puedes ver el proceso de fabricación.
- El barrio de Los Arcos tiene varios talleres donde los artesanos trabajan a la vista del cliente.
- Negocia con respeto: los precios tienen margen de negociación, especialmente si compras varias piezas. Una negociación amable y sin presión suele funcionar bien.
Los precios van de 200 pesos por un par de aretes sencillos hasta varios miles por piezas elaboradas. El valor está en el diseño y en el peso de la plata, no en la marca del establecimiento.
Más allá de la Plaza Borda
Taxco es compacta pero tiene más de lo que parece a primera vista:
- Museo de Arte Virreinal (Casa Humboldt): en el edificio donde supuestamente se hospedó Alexander von Humboldt en 1803, el museo alberga arte sacro colonial de notable calidad. Entrada: alrededor de 40 pesos.
- Teleférico Montecarlo: sube desde el centro hasta el hotel Monte Taxco en la cima del cerro. Aunque el hotel es caro para hospedarse, el teleférico (80-100 pesos) ofrece la mejor vista panorámica de la ciudad.
- Mercado Municipal: el mercado bajo la Plaza Borda tiene comida local, artesanías y la vida cotidiana de los taxqueños.
Gastronomía taxqueña
La cocina de Taxco tiene influencia tanto del centro de México como de la tradición guerrerense. El pozole blanco y el pozole rojo se preparan aquí de manera sobresaliente. Los tamales de chipilín (una hierba local) son una delicia poco conocida fuera de la región.
Los camotes de Santa Anita, dulces elaborados con camote morado y azúcar, son el dulce típico de la ciudad y se venden en casi todas las dulcerías.
Cómo llegar
Desde la Ciudad de México: autobuses de Estrella de Oro o Futura desde la Terminal Sur. El trayecto dura unas 3 horas y cuesta 250-350 pesos. También hay autobuses desde Cuernavaca (1 hora, 100 pesos).
En auto: por la autopista del Sol hasta Iguala y luego la carretera libre a Taxco. Calcula unas 2.5-3 horas desde la CDMX.
Cuándo ir
Taxco tiene un clima agradable casi todo el año gracias a su altitud. La Feria Nacional de la Plata en noviembre es el evento más importante de la ciudad. La Semana Santa es famosa por sus procesiones muy dramatizadas, con penitentes encadenados y representaciones del Viacrucis que atraen visitantes de todo el país.
Una visita de un día es posible desde la CDMX o Cuernavaca, aunque quedarse una noche permite vivir la ciudad cuando los turistas del día se van y las plazas y calles cobran una tranquilidad diferente.
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