La Riviera Nayarit no tiene la fama de Los Cabos ni el tamaño de Cancún, pero tiene algo que esos destinos han perdido hace mucho: una proporción humana. Los pueblos conservan su carácter, los pescadores siguen pescando, los restaurantes de la playa son manejados por familias locales y el surf en Sayulita todavía lo practican más locales que turistas extranjeros (aunque el equilibrio se inclina cada año).
Sayulita: El Pueblo Surf
Sayulita está a unos 40 kilómetros al norte de Puerto Vallarta por la Carretera 200. La manera más común de llegar desde PVR es en taxi ($400 pesos) o en autobús local desde el centro de Vallarta ($50 pesos, con parada en el cruce). El viaje dura unos 40 minutos.
El pueblo es pequeño y se recorre en 20 minutos a pie. La playa principal tiene olas constantes ideales para principiantes del surf; hay escuelas que cobran $600 a $800 pesos por una clase de dos horas con equipo incluido. El mercado de artesanías en el centro vende piezas de cerámica, textiles huicholes y joyería de plata. Los precios son turísticos pero no abusivos.
La gastronomía de Sayulita refleja su mezcla cultural: tacos de pescado con salsa de aguacate por $35 pesos cada uno en puestos callejeros, tostadas de marlin ahumado por $80, y restaurantes de cocina de autor instalados en jardines tropicales donde un menú de degustación cuesta $800 a $1,200 pesos.
San Blas: La Marisma y La Tovara
San Blas, a unos 100 kilómetros al norte de Sayulita, es un pueblo diferente en todos los sentidos. Más tranquilo, más descuidado, con una historia de gloria colonial cuando era el principal puerto del noroeste del país. Las lanchas que salen de La Aguada te llevan por el estero hacia La Tovara, un manantial de agua dulce cristalina en medio de la selva donde se puede nadar junto a cocodrilos, tortugas y cientos de aves. El recorrido cuesta $250 pesos por persona en grupo o $1,200 pesos la lancha completa.
La marisma de San Blas es uno de los mejores sitios de observación de aves del país. Se han registrado más de 300 especies, entre ellas la rara garza tigre y el espátula rosada. Los guías de ornitología locales cobran $400 pesos por recorrido matutino de tres horas.
Lo que nadie te dice de San Blas: los jejenes. Estos diminutos insectos son devastadores al atardecer, especialmente cerca del estero. Lleva repelente con DEET y ropa de manga larga para la tarde-noche. La gente local dice que la mejor defensa es el aceite de coco aplicado en la piel.
Punta Mita y Litibú
Al sur de Sayulita, ya en el extremo norte de la Bahía de Banderas, está Punta Mita. La punta en sí es propiedad privada con resorts de ultra lujo (Four Seasons, Imanta, St. Regis), pero las playas son públicas por ley y accesibles por la carretera local. La playa de Anclote en el pueblo de Punta Mita tiene chiringuitos con buenos tacos de atún por $40 pesos.
Litibú es la nueva área de desarrollo turístico de Nayarit: un campo de golf Nicklaus, hoteles de cadena y condominios en construcción. Para los que prefieren lo auténtico, mejor quedarse en Sayulita o San Blas.
Gastronomía nayarita
El ostión de piedra del estero de San Blas, el ceviche de camarón con coco rallado, la tostada de jaiba con chile de árbol y los tamales de elote envueltos en hoja de plátano son especialidades que no encontrarás igual en ningún otro lugar. Precio promedio en restaurantes locales: $100 a $200 pesos por platillo.
Cuándo ir
Noviembre a abril es la temporada perfecta: sin lluvia, temperatura agradable de 25 a 30 grados, mares tranquilos. En verano, el calor y la humedad son intensos y los jejenes en San Blas se multiplican.
Hoteles en Sayulita: $1,200 a $3,000 pesos. En San Blas: $600 a $1,200. Si buscas algo en medio, las posadas en la playa de Platanitos o Novillero son una opción poco conocida con precios desde $800 pesos por noche.
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