Tlaxcala tiene un problema de percepción: nadie la visita porque nadie la conoce, y nadie la conoce porque nadie la visita. Este estado que ocupa apenas 3,991 kilómetros cuadrados —el más pequeño de México después de Morelos— es el más ignorado del turismo nacional, y esa es precisamente su mayor ventaja. Los museos no tienen colas, los restaurantes no tienen espera, los precios son los que deberían ser en todas partes y la gente tiene la paciencia de los que no están hartos de los turistas.
Cómo llegar
Tlaxcala capital está a unos 120 kilómetros de la Ciudad de México. Los autobuses de ATAH y Autobuses Unidos salen de la terminal de Tapo cada 30 minutos desde las 6 de la mañana; el viaje dura unas 2 horas y los boletos cuestan $120 a $160 pesos. En coche, la autopista México-Puebla y luego la desviación a Tlaxcala tarda entre 1.5 y 2 horas dependiendo del tráfico.
La ciudad capital es perfectamente caminable. Para visitar Cacaxtla y Xochitécatl, la zona arqueológica más importante del estado, hay combis desde la central de autobuses por $20 pesos.
El Centro Histórico
El centro de Tlaxcala capital es compacto y tiene más densidad de historia que su tamaño sugiere. El zócalo, conocido como Plaza de la Constitución, está delimitado por el Palacio de Gobierno, el Palacio de Justicia y la Parroquia de San José. Los portales del zócalo están pintados de amarillo intenso, lo que da a la plaza una luminosidad característica.
El Palacio de Gobierno tiene una serie de murales del artista Desiderio Hernández Xochitiotzin, pintados entre 1966 y 2000, que narran la historia de Tlaxcala desde la época prehispánica hasta el presente. Estos murales son comparables en ambición y calidad a los de Diego Rivera en el Palacio Nacional de México: cubren cientos de metros cuadrados y tienen un detalle iconográfico extraordinario. La entrada es gratuita y está permitida la fotografía.
El ex convento franciscano de la Asunción, construido entre 1527 y 1540, es uno de los conventos más antiguos del continente americano. En su interior hay una pila bautismal donde, según la tradición, fueron bautizados los cuatro señores tlaxcaltecas aliados de Hernán Cortés. El jardín tiene una fuente morisca del siglo XVI y se puede visitar gratuitamente.
Cacaxtla y Xochitécatl
A unos 20 kilómetros de la capital, el sitio arqueológico de Cacaxtla tiene los murales prehispánicos mejor conservados de Mesoamérica. Pintados alrededor del año 650 d.C. por los olmeca-xicalancas, representan escenas de combate, rituales y cosmovisión con colores azules, rojos y negros que siguen siendo intensos después de 1,300 años. El techo protector instalado sobre los murales ha preservado los colores. La entrada cuesta $95 pesos.
Xochitécatl, una pirámide circular prehispánica en la cumbre de un volcán extinto adyacente, ofrece vistas de los volcanes Malinche, Iztaccíhuatl y Popocatépetl cuando el cielo está despejado. El mejor momento para la vista es entre noviembre y marzo, antes de que la neblina de la temporada de secas llene el valle.
La Malinche
El volcán La Malinche, que se llama oficialmente Matlalcuéitl, es el quinto pico más alto de México con 4,462 metros. Lo interesante es que el ascenso no requiere guía ni equipo técnico: hay un sendero bien marcado desde el centro de visitantes que llega hasta la cima en unas 6 horas de caminata. El ingreso al Parque Nacional La Malinche cuesta $60 pesos. Llevar ropa de abrigo independientemente de la época: en la cima la temperatura baja de cero incluso en verano.
Gastronomía tlaxcalteca
El mole de caderas, que también se prepara en Puebla, tiene en Tlaxcala una versión ligeramente más picante. Los escamoles (huevos de hormiga) son un manjar prehispánico que se preparan con epazote y chile verde y cuestan $180 a $250 pesos en restaurantes del centro por lo laborioso de su recolección. Los memelas con frijoles y salsa verde, las gorditas de chicharrón y el pulque de la región (Tlaxcala tiene la mayor producción de pulque del país) son parte de la gastronomía local accesible y económica.
Cuándo ir
El Carnaval de Tlaxcala, en febrero, incluye la famosa danza de los Huehues: hombres disfrazados de mujeres con máscaras que parodian a los españoles de la Conquista. Febrero y marzo tienen el mejor clima; julio y agosto son lluviosos pero el campo está verde.
Hoteles en el centro de Tlaxcala: $600 a $1,500 pesos. Algunos hoteles boutique en casas coloniales cobran $1,800 a $2,500 pesos con desayuno incluido.
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