Siete kilómetros de carretera separan dos mundos completamente distintos en la costa de Guerrero. Ixtapa es el resort planeado, con hoteles de cadena internacional, campos de golf y centros comerciales. Zihuatanejo es el pueblo de pescadores original, con calles empedradas, restaurantes de familia y una bahía que aparece en las postales de México desde los años setenta. La pregunta no es cuál es mejor, sino cómo aprovechar los dos en un mismo viaje.
Ixtapa: la zona hotelera organizada
FONATUR diseñó Ixtapa en los años setenta como un Cancún del Pacífico. La zona hotelera se extiende a lo largo de unos tres kilómetros frente al mar, con hoteles como el Barceló Ixtapa, Presidente InterContinental y varios establecimientos de cuatro y cinco estrellas.
La playa principal de Ixtapa, Playa del Palmar, es amplia, limpia y vigilada por salvavidas. El oleaje es fuerte, ideal para bodysurf y windsurf pero no tan recomendable para familias con niños pequeños. Los deportes acuáticos abundan: un vuelo en parapente cuesta alrededor de $600 pesos, y el esquí acuático $400 pesos por 15 minutos.
Frente a Ixtapa está la Isla Ixtapa, a la que puedes llegar en lancha desde Playa Quieta por $60 pesos ida y vuelta. La isla tiene cuatro playas, tortugas marinas en temporada (noviembre a marzo) y restaurantes de mariscos donde un pozole de mariscos cuesta $120 pesos.
Zihuatanejo: el alma del viaje
Aquí es donde el viaje cobra profundidad. Zihuatanejo tiene una bahía protegida con cuatro playas principales, cada una con carácter propio.
Playa Municipal está frente al malecón del pueblo. Los pescadores salen temprano y regresan antes del mediodía con sus capturas. Los restaurantes del malecón, como El Zorrito y Tamales y Atoles Any, sirven desayunos con vista al mar por menos de $80 pesos.
Playa La Madera está a diez minutos caminando del centro. Es tranquila, con restaurantes de palapas y aguas calmadas. Perfecta para niños.
Playa La Ropa es la más larga y popular de Zihuatanejo. Tiene arena blanca fina, restaurantes como La Perla y Rossy, y rentas de kayaks y paddleboards por $150 pesos la hora. Desde aquí puedes ver la bahía entera y el pueblo al fondo: una postal que pocas playas mexicanas igualan.
Playa Las Gatas solo se llega en lancha desde la Playa Municipal ($50 pesos ida y vuelta). El arrecife artificial que mandó construir un rey purépecha hace siglos protege sus aguas del oleaje, creando una especie de laguna natural perfecta para snorkel. El equipo se renta en $100 pesos.
Cómo moverse entre Ixtapa y Zihuatanejo
Los taxis colectivos (“combis”) hacen el recorrido cada pocos minutos por $15 pesos. Un taxi privado cuesta alrededor de $100 pesos. Es uno de los traslados más fáciles y económicos de cualquier destino costero mexicano.
Cuándo ir y qué esperar del clima
La temporada alta va de diciembre a abril: clima seco, mar calmado, precios más altos. De mayo a octubre es la temporada de lluvias, con agua más verde y lluvias por las tardes, pero hoteles hasta 40% más baratos. El huracán ocasional puede afectar la zona en septiembre y octubre, así que revisa el pronóstico con anticipación.
Dónde comer sin arruinarse
En Zihuatanejo, el Mercado de Artesanías también tiene fondas donde sirven mariscos del día. Un caldo de camarón cuesta $70 pesos y las tostadas de atún $25 pesos cada una. Para algo más elaborado, el restaurante Kau-Kan es referencia local para cocina de autor con ingredientes del Pacífico, con precios de $200 a $400 pesos por plato.
Lo que no debes perderte
- El mirador del Cerro del Vigía en Zihuatanejo al atardecer: entrada gratuita y vista de 360 grados de la bahía.
- El mercado de pescados y mariscos a las 7 de la mañana: una experiencia sensorial imposible de describir.
- Una noche en la zona del malecón de Zihua con mezcal local ($60 pesos la copa) y música en vivo.
Ixtapa te da la comodidad. Zihuatanejo te da el alma. Juntos hacen uno de los viajes más completos de la costa del Pacífico mexicano.
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