En la Riviera Nayarit, entre el glamour de Sayulita y la efervescencia de Puerto Vallarta, existe un tramo de costa que no aparece en los folletos de las agencias de viajes. Playa Escondida, ubicada entre los municipios de Compostela y San Blas, es uno de esos lugares donde el Pacífico todavía se ve como hace cincuenta años: sin hoteles de cadena, sin jets ski ruidosos, sin palomitas vendidas por altavoz.
Qué es Playa Escondida y por qué es especial
El nombre no es un recurso de marketing: la playa realmente está escondida. Para llegar hay que dejar la carretera federal y tomar un camino de terracería de unos seis kilómetros, cruzar un par de arroyos pequeños y dejar el coche en un estacionamiento improvisado de piedra y tierra. El esfuerzo vale cada metro.
La playa en sí tiene unos 800 metros de longitud, rodeada de rocas volcánicas oscuras en ambos extremos, acantilados con vegetación tropical que caen directo al mar, y agua verde azulada que en los meses de enero a mayo se vuelve completamente transparente. No hay servicios formales permanentes, aunque en temporada alta suelen instalarse un par de palapas improvisadas con cervezas y pescado a la parrilla a precios de pueblo: una cerveza $25 pesos, un filete de huachinango asado $120 pesos.
Cómo llegar desde Puerto Vallarta
Desde Puerto Vallarta, la ruta más directa toma aproximadamente dos horas. Toma la carretera 200 norte en dirección a Tepic. Pasando Bucerías y La Cruz de Huanacaxtle, continúa hasta el entronque hacia Las Varas. Desde ahí busca señales hacia Playa Platanitos o pregunta en cualquier tiendita por el camino a Playa Escondida: los locales la conocen.
Si no tienes auto rentado, la opción más práctica es contratar un tour desde Sayulita o San Pancho. Varias agencias locales ofrecen excursiones en grupos pequeños por alrededor de $800 a $1,200 pesos por persona incluyendo transporte, snorkel y comida.
La mejor época para ir
De diciembre a abril es la temporada seca. El mar está en calma, el camino es transitable sin problema y las probabilidades de encontrar agua cristalina son altas. En mayo y junio comienza la transición: el mar se pone más verde por el fitoplancton y las lluvias pueden hacer el camino de terracería más complicado.
Julio a octubre es temporada de lluvias y ciclones. No es imposible ir, pero el camino puede cortarse y el mar puede estar revuelto. Si vas en este período, confirma las condiciones locales antes de salir.
Qué llevar
La falta de servicios formales significa que debes llegar preparado:
- Agua suficiente para el día (al menos dos litros por persona)
- Protector solar biodegradable, ya que estás en zona ecológica
- Snacks, porque los vendedores no siempre están
- Repelente de mosquitos para la tarde
- Cámara con bolsa impermeable porque el oleaje puede sorprender
- Efectivo, ya que no hay señal de celular ni terminales bancarias
Qué hacer más allá de la playa
La región alrededor de Playa Escondida tiene varios atractivos adicionales. Los esteros de San Blas, a unos 40 minutos al norte, son famosos para la observación de aves. México concentra algunas de las mayores colonias de fragatas y pelícanos en esta zona.
El pueblo de Mexcaltitán, la llamada “Venecia mexicana”, está a 90 minutos al norte. Esta isla circular en medio de una laguna fue, según algunos historiadores, el lugar de origen de los aztecas antes de su migración al Valle de México. La entrada al pueblo y el tour en lancha cuestan alrededor de $100 pesos.
El ambiente y qué esperar
Playa Escondida no tiene la infraestructura de Nuevo Vallarta ni la escena de Sayulita. La gente que va suele ser local o viajeros experimentados que ya conocen la Riviera Nayarit y buscan algo diferente. No esperes vendedores ambulantes, música en bocinas ni sombrillas rentadas. Espera silencio, piedras volcánicas, pelícanos pasando bajo, y esa sensación de haber encontrado algo que el turismo masivo todavía no ha descubierto. Por ahora.
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